viernes, 1 de abril de 2011

VIDAS EN LA CALLE

Incluyo, por encargo, este intenso relato de Jaume, al que le digo aprovechando su artículo: "Gracias por hacerme caso y animarte a escribir. ¡Ha valido la pena!"

Cuando aquél domingo 13 de febrero me ofrecieron la oportunidad de salir a repartir cena a los sin techo que podíamos encontrar en Palma, no lo dudé ni un segundo: seguro que sería una experiencia fantástica, inolvidable; poder llevar comida a gente que no tiene nada que comer... No voy a explicar qué tal nos fue esa noche, lo hace muy bien María un poquito más abajo: "Un domingo GOODER"

-Esto es muy malo...
-Es lo peor...
-Esto no es vida...

Estas frases y otras por el estilo son las que escuchamos semana tras semana.

Ayer noche, jueves 31 de marzo, las volvía a escuchar de boca de Tomás.

Aparenta más años de los que seguramente tiene. La calle quema. Quema estar las 24 hrs del día al aire libre, quema dormir a unas temperaturas bajísimas... Pero el alcohol, sobretodo el alcohol es lo que más le quema, lo que le consume por dentro y por fuera.

He tocado muy de cerca lo que son las adicciones. Con los años me he dado cuenta de lo que verdaderamente es una adicción a cualquier sustancia, de cómo puede llegar a superar a una persona, de como el cuerpo pide esa sustancia si lo hemos acostumbrado a ella, de como el alcohol (como muchas otras sustancias) controla nuestro cuerpo y nuestra vida.

Y lo más triste: un adicto no sale sólo. Necesita ayuda.

He luchado y he visto luchar a otros codo con codo para superar problemas de adicción. Pero la mayoría de estas personas tienen la suerte de luchar con amigos, padres, hermanos, y otros familiares...a su lado. El apoyo, la ayuda, es fundamental, el principio para que una persona decida que vale la pena salir de ese pozo. Porque sin ayuda, sin una motivación inicial, una persona ni se plantea salir de "la mierda".

Ayer por la tarde me encontré con Tomás, sentado en un banco de una placita del centro de Palma. Me senté a su lado y después de refrescarle un poco la memoria y de volver a presentarme, dijo que me recordaba. Y me dijo que lo mirase, que lo mirase de arriba a abajo. Me preguntó:

- ¿Quien soy yo?
Pero no esperó una respuesta.
- Un despojo - me dijo, - Una mierda. Ya no soy ni persona. Soy algo que molesta a todos.

Tomás bebe mucho y a diario. Pasa el día pensando en lo mucho que desea que vayan una noche a recogerlo y lo ingresen en algún sitio.

-Yo necesito estar encerrado y con medicacíon -

Nos cuenta que a las 5 de la mañana se despierta con las manos temblorosas, se levanta de sus cartones como puede, pues le tiembla todo el cuerpo, y sale del cajero en el que ha pasado la noche. Cargado con sus 2 ó 3 bolsas se va al "24 horas" más cercano (está a unos 20 min andando, a su paso, imagino que algo más), y se compra el primer cartón de vino del día: ¡¡¡a las 5 de la mañana!!! Con 3 tragos de ese "vino" se le pasan los temblores. Ya durante todo el día lleva consigo el cartón: así el cuerpo le responde. Curioso, ¿verdad...? A falta de una medicación, necesita beber.

Necesita beber porque así no piensa en lo guapas y maravillosas que deben ser sus hijas.

Necesita beber porque así no piensa en el frío que va a pasar cuando caiga la noche.

Necesita beber porque así no es consciente de en qué se ha convertido, sobretodo, por culpa de alcohol.

Sin ayuda no se sale. Y quizá porque en un momento dado decidió vivir en la calle o un cúmulo de circunstancias hicieron que sin darse cuenta un día se viera durmiendo allí y alejado de familiares, amigos y seres queridos, Tomás no tiene ayuda.

Antes de levantarme e irme hablamos un rato de FC Barcelona, de Cristiano Ronaldo, y de la selección española de fútbol. Entre risas, hablamos, entre otras cosas, de ropa y de estilos de moda, ya ves tu....y salió el tema porque le hicieron gracia unas deportivas que llevaba yo puestas que eran de color blanco...

La cara le cambió por completo durante ese rato. Parecía otra persona.

Cuando nos depedíamos, Tomás me agarró de las dos manos y me miró durante unos instantes, en una despedida llena de agradecimiento sólo por haberme sentado a su lado.

Tomás es un enfermo, y necesita ayuda.

Se que mucha gente piensa que lo que hacemos no sirve para nada. Que si esta gente está en la calle es porque quieren. Y que con un plato de comida o un vaso de leche que les podamos dar algunos días los problemas que tienen no se solucionan. Pero cada día voy teniendo más claro que no es sólo un plato de comida lo que le damos a estas personas: es un rato de alegría, es alguien con quien hablar de vez en cuando. Hacemos lo que está en nuestras manos.

Y cada vez somos más, y cada vez son más cosas las que podremos hacer para ayudar.

Si estás leyendo esto es porque algún amigo tuyo piensa que eres una buena persona, que sientes empatía hacia los demás, que te preocupas por lo que está pasa a tu alrededor. Alguien pensó que valía la pena que formaras parte de GOODING. Y que eres consciente de que con un granito de arena que pongamos cada uno, hay muchas cosas que pueden mejorar.


Por Jaume Ferriol

3 comentarios:

  1. Enhorabuena, Jaime! Magnífico relato. Esperamos que te animes a escribir más, como te dice María! Un abrazo

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  2. Me parece increíble la labor que estáis llevando a cabo. Os apoyo en todo grado y espero poder contribuir algún dia.
    ¡Exelente narración!
    Mónica.

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  3. Me alegro que te guste, Mónica, y que quieras echarnos una mano! Estoy seguro de que no te defraudará. He visto también un comentario tuyo en facebook. Te contestamos a todas tus preguntas enseguida!

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