martes, 19 de abril de 2011

Cartas desde Mozambique

Os adjuntamos la siguiente carta que nos envía José desde Mozambique. Él será el primer joven becado por Gooding para estudiar en la Universidad. Os dejamos con él:

"Me llamo José Anselmo Dias Manica, tengo 27 años de edad. Nací en la ciudad de Pemba, donde vivo con una hermana más joven.

En total somos 7 hermanos, de los cuales 4 viven fuera de Pemba, en otras localidades de la provincia. Mi padre falleció hace casi 10 años. Mi madre vive a unos 200 km, pero tengo poco contacto con ella. Cuando mis padres se separaron, yo era pequeño y crecí sin madre. Con la muerte de mi padre, de hecho, mis hermanos y yo lo pasamos mal, pero gracias a Dios aquí estamos.

Por causa de los problemas que pasamos tras la muerte de mi padre, tuve que parar de estudiar, pero luego me esforcé para acabar la secundaria, cosa que conseguí en 2010. Todos estos años luché también para conseguir un empleo, pero sólo conseguí dar algunas clases particulares a niños, de portugués y matemáticas sobre todo. Mi hermana no trabaja tampoco, pues no hay mucho empleo, y la vida no es fácil. Durante un tiempo, un tío nuestro nos ayudó cuando más lo necesitábamos, pero ahora no quiere ya saber nada de nosotros.

Para mí estudiar en la universidad es un sueño. Me gustaría hacer el curso de Gestión del medio ambiente y de los recursos naturales, pero también me gustaría poder ayudar a las personas que lo necesitan. Mozambique sufre muchas catástrofes, como inundaciones cada año, y a través de este curso quisiera estar en contacto con esas personas y ayudar a evitar o aliviar su sufrimiento. Hay muchas personas que cuando estudian se olvidan de su origen humilde y de las personas que lo pasan mal, pero yo quiero estudiar no sólo para salir adelante en la vida, sino para ayudar a los demás.

Quiero agradecer a Dios por esta ayuda y por su amor para mí, que veo a través de esta beca que mis amigos de España quieren ofrecerme. Prometo estudiar mucho y aprovechar esta oportunidad."

viernes, 1 de abril de 2011

VIDAS EN LA CALLE

Incluyo, por encargo, este intenso relato de Jaume, al que le digo aprovechando su artículo: "Gracias por hacerme caso y animarte a escribir. ¡Ha valido la pena!"

Cuando aquél domingo 13 de febrero me ofrecieron la oportunidad de salir a repartir cena a los sin techo que podíamos encontrar en Palma, no lo dudé ni un segundo: seguro que sería una experiencia fantástica, inolvidable; poder llevar comida a gente que no tiene nada que comer... No voy a explicar qué tal nos fue esa noche, lo hace muy bien María un poquito más abajo: "Un domingo GOODER"

-Esto es muy malo...
-Es lo peor...
-Esto no es vida...

Estas frases y otras por el estilo son las que escuchamos semana tras semana.

Ayer noche, jueves 31 de marzo, las volvía a escuchar de boca de Tomás.

Aparenta más años de los que seguramente tiene. La calle quema. Quema estar las 24 hrs del día al aire libre, quema dormir a unas temperaturas bajísimas... Pero el alcohol, sobretodo el alcohol es lo que más le quema, lo que le consume por dentro y por fuera.

He tocado muy de cerca lo que son las adicciones. Con los años me he dado cuenta de lo que verdaderamente es una adicción a cualquier sustancia, de cómo puede llegar a superar a una persona, de como el cuerpo pide esa sustancia si lo hemos acostumbrado a ella, de como el alcohol (como muchas otras sustancias) controla nuestro cuerpo y nuestra vida.

Y lo más triste: un adicto no sale sólo. Necesita ayuda.

He luchado y he visto luchar a otros codo con codo para superar problemas de adicción. Pero la mayoría de estas personas tienen la suerte de luchar con amigos, padres, hermanos, y otros familiares...a su lado. El apoyo, la ayuda, es fundamental, el principio para que una persona decida que vale la pena salir de ese pozo. Porque sin ayuda, sin una motivación inicial, una persona ni se plantea salir de "la mierda".

Ayer por la tarde me encontré con Tomás, sentado en un banco de una placita del centro de Palma. Me senté a su lado y después de refrescarle un poco la memoria y de volver a presentarme, dijo que me recordaba. Y me dijo que lo mirase, que lo mirase de arriba a abajo. Me preguntó:

- ¿Quien soy yo?
Pero no esperó una respuesta.
- Un despojo - me dijo, - Una mierda. Ya no soy ni persona. Soy algo que molesta a todos.

Tomás bebe mucho y a diario. Pasa el día pensando en lo mucho que desea que vayan una noche a recogerlo y lo ingresen en algún sitio.

-Yo necesito estar encerrado y con medicacíon -

Nos cuenta que a las 5 de la mañana se despierta con las manos temblorosas, se levanta de sus cartones como puede, pues le tiembla todo el cuerpo, y sale del cajero en el que ha pasado la noche. Cargado con sus 2 ó 3 bolsas se va al "24 horas" más cercano (está a unos 20 min andando, a su paso, imagino que algo más), y se compra el primer cartón de vino del día: ¡¡¡a las 5 de la mañana!!! Con 3 tragos de ese "vino" se le pasan los temblores. Ya durante todo el día lleva consigo el cartón: así el cuerpo le responde. Curioso, ¿verdad...? A falta de una medicación, necesita beber.

Necesita beber porque así no piensa en lo guapas y maravillosas que deben ser sus hijas.

Necesita beber porque así no piensa en el frío que va a pasar cuando caiga la noche.

Necesita beber porque así no es consciente de en qué se ha convertido, sobretodo, por culpa de alcohol.

Sin ayuda no se sale. Y quizá porque en un momento dado decidió vivir en la calle o un cúmulo de circunstancias hicieron que sin darse cuenta un día se viera durmiendo allí y alejado de familiares, amigos y seres queridos, Tomás no tiene ayuda.

Antes de levantarme e irme hablamos un rato de FC Barcelona, de Cristiano Ronaldo, y de la selección española de fútbol. Entre risas, hablamos, entre otras cosas, de ropa y de estilos de moda, ya ves tu....y salió el tema porque le hicieron gracia unas deportivas que llevaba yo puestas que eran de color blanco...

La cara le cambió por completo durante ese rato. Parecía otra persona.

Cuando nos depedíamos, Tomás me agarró de las dos manos y me miró durante unos instantes, en una despedida llena de agradecimiento sólo por haberme sentado a su lado.

Tomás es un enfermo, y necesita ayuda.

Se que mucha gente piensa que lo que hacemos no sirve para nada. Que si esta gente está en la calle es porque quieren. Y que con un plato de comida o un vaso de leche que les podamos dar algunos días los problemas que tienen no se solucionan. Pero cada día voy teniendo más claro que no es sólo un plato de comida lo que le damos a estas personas: es un rato de alegría, es alguien con quien hablar de vez en cuando. Hacemos lo que está en nuestras manos.

Y cada vez somos más, y cada vez son más cosas las que podremos hacer para ayudar.

Si estás leyendo esto es porque algún amigo tuyo piensa que eres una buena persona, que sientes empatía hacia los demás, que te preocupas por lo que está pasa a tu alrededor. Alguien pensó que valía la pena que formaras parte de GOODING. Y que eres consciente de que con un granito de arena que pongamos cada uno, hay muchas cosas que pueden mejorar.


Por Jaume Ferriol